miércoles, 9 de diciembre de 2009

CANTOS ARQUETÍPICOS, LA MEDICINA DE COLIBRÍ DE ORO


Los CANTOS ARQUETÍPICOS son una nueva y a la vez antigua Vía de autoconocimiento, creación artística y conexión con la divinidad interior, donde se integran la libre expresión de la voz, el lenguaje mitopoético y la recreación de arquetipos soberanos que han servido como modelo y guía de la humanidad en todas las mitologías, épocas y culturas. Son también un arte medicinal inspirado en la práctica de la alteridad, el amor propio y la sabiduría de las raíces ancestrales. Surgen del camino espiritual, investigativo y artístico de Juliana (Colibrí de Oro), quien se dio a luz a sí misma a través del canto, la poesía y el mito, para ahora compartir sus medicinas con todas aquellas personas interesadas en encarnar la nueva humanidad y el jardín del buen sueño en nuestro planeta.
.
La medicina de los CANTOS ARQUETÍPICOS traen el conocimiento, la experiencia y el poder de la alquimia interior, el equilibrio entre la naturaleza femenina y masculina que habita en cada uno de nosotros, y el despertar del yo esencial, eterno y divino que en realidad somos.
Son resultado de más de diez años de prácticas, investigaciones y estudios en cantos chamánicos, mitología, chamanismo andino, meditación za zen, yoga integral, comunicación intercultural y sabiduría ancestral, además del paso por diferentes ceremonias indígenas y de un largo rezo en soledad con el canto y el tambor. Actualmente Colibrí de Oro comparte y enseña esta medicina, tanto en sesiones individuales como en práctica grupal, a través de conciertos-oráculo, ruedas medicinales, retiros, ritos del buen camino y composiciones musicales.




"Los arquetipos que han de ser descubiertos y asimilados son precisamente aquellos que han inspirado, a través de los anales de la cultura humana, las imágenes básicas del ritual, de la mitología y de la visión. Si sólo una porción de esa totalidad pudiera ser sacada a la luz del día, experimentaríamos una maravillosa expansión de nuestras fuerzas, una vívida renovación de la vida, alcanzaríamos la estatura de la torre".
Joseph Campbel

¿Qué es un arquetipo?

En las sociedades antiguas los arquetipos eran instrumentos pedagógicos, con los que se enseñaba a hombres y mujeres a descifrar el sentido de sus experiencias, a aceptar y respetar sus obligaciones con la comunidad y a dialogar con la divinidad. A partir de esta comprensión íntima de los arquetipos, las personas construían sus propias identidades individuales.
El primero en hablar del arquetipo como concepto fue el psicólogo C.G.Jung, quien lo definió como patrones de existencia o esquemas básicos de conducta internos-innatos y latentes-, que se hallan arraigados en el inconsciente colectivo.
Siguiendo a Jung, varios investigadores, entre ellos Joseph Campbell, estudiaron los diferentes arquetipos desde la mitología universal, ya que ésta narra las historias arquetípicas y evoca sentimientos e imágenes que integran la herencia humana.
Diosas y héroes son, por tanto, fuerzas poderosas invisibles que modelan la conducta e influyen en las emociones y que también interactúan, afectando a cada hombre y mujer individualmente.Conocerlos es una enorme fuente de poder personal, puesto que los arquetipos son potenciales: partes de nosotros mismos que podemos desarrollar para crecer y vivir de acuerdo con lo que realmente somos y queremos, experimentando así la dimensión sagrada de nuestras vidas.
El objetivo es que la persona adquiera la capacidad de utilizar la entidad mas adecuada en cada situación y conseguir armonizar a las diosas y/o héroes, que no son más que partes de uno mismo.



"Las imágenes arquetípicas son formas o imágenes de naturaleza colectiva que toman lugar en toda la Tierra, que constituyen el mito y que al mismo tiempo son productos autóctonos e individuales de origen inconsciente".
C.G. Jung

La doncella

La que brilla con luz propia

Palabras clave: Identidad, expresividad, autoestima.
Nombres asociados: Niña, Princesa, virgen, novia, flor, cazadora, artista original, la que se pertenece a sí misma, la que surge del océano primordial.

Arquetipos asociados: Artemisa, Diana, Ginebra, Perséfone, Innana, Venus, Hestia, Eva, Blancanieves, La cenicienta, Atenea, Oestra.
Dirección: Este.
Estación: Primavera
Animales totémicos: Unicornio, león, liebre, caballo.
Energías dinámicas, fase de cambio: energías dirigidas hacia el exterior.
Características asociadas: Voz propia / Amor propio / autoafirmación / expresión / ascenso / inocencia / inspiración, intelecto, actividad / luz/ salud/ júbilo/ cuerpo/ exuberancia/ pureza/ guerrera/ determinación / confianza en uno mismo/ independencia/ fortaleza/ actividad / sociabilidad /felicidad /celebración.
Tema: La expresión de la propia voz; en total armonía, paz y equilibrio con las leyes de la naturaleza y con el orden del universo.
Misión del arquetipo: Afirmar la voz del sol interior, expandiendo ante el mundo nuestra naturaleza original, única e irrepetible.

Doncella luz:
Despierta la artista original que llevamos dentro, surge nuestra virgen creadora ante los ojos del mundo, ha llegado para compartir sin reservas sus dones y poderes. Su meta es la expresión plena de su naturaleza esencial. Ella es dueña de sí misma y de su mundo, posee un pensamiento autónomo, libre e independiente, así como una expresión original, única, y auténtica. La doncella es dinámica, extrovertida, creativa, inocente, bella y tiene una gran imaginación, a través de la cual crea y da vida material al mundo de sus sueños.

Doncella sombra:
El despertar de la Diosa creadora es manipulado por las ilusiones, ambiciones, astucias, temores, rencores, heridas e intereses personales del propio ego. Las creaciones de la Doncella son desviadas del buen camino, ya no responden a la verdadera naturaleza del ser ni al orden divino del universo. La propia expresión ahora es egoísta, individualista, caprichosa, arrogante, excesivamente idealista, autoritaria, competitiva, ansiosa e impaciente; o en el sentido inverso es negada, reprimida o castrada, víctima de la autocensura, la culpa, la vergüenza, o el desconocimiento de la propia identidad.

La madre

Patrona del amor compasivo, la protección, el cuidado, el hogar y la nutrición

Palabras clave: Pachamama, adulta realizada, “el gran útero”, “Diosa de las aguas de la vida”, nutridora, sustentadora, pivote, naturaleza, jardinera.
Estación: Verano.
Fase de la luna: Luna llena.
Animales totémicos: Caballo, abeja, paloma, vaca.
Energías sustentadoras: Energías dirigidas hacia el exterior.
Características asociadas: Relaciones, vientre sagrado, armonía, hogar, maternidad, soberanía, fertilidad, amor, luz manifiesta, espejo del sol, hijos, aliados, autoprotección, autocuidado, autonutrición , autorespeto y amor propio en nuestra relación con los demás, con el mundo y con nosotros mismos.
Arquetipos asociados: Durga, Devi, Isis, Tonanzin, Virgen María, Deméter, Hator, Freysa, Gaia, pachamama, Yemayá, madre selva, Mapu, Gea.
Tema:
Mantenerse unido a otros bajo la ley del respeto, cada cual en su propio espacio sagrado, dueño de su propio centro.
Misión del arquetipo: Delimitar los círculos sagrados de la propia identidad.

Madre luz:
La madre cuida, nutre y da vida a su propio jardín, es una jardinera comprometida y responsable que se ocupa del cuidado de sus propias plantas, respetando su espacio sagrado y el de todos los seres vivos. Se encarga de proteger y nutrir las semillas que ha sembrado para que surjan de ellas raíces, tallos, ramas, flores y frutos, se encarga también de compartir esos frutos con todas sus relaciones. Es una mujer bosque. No invade a nadie ni permite que nadie la invada, siempre pide permiso para entrar a un jardín vecino, así mismo advierte a los otros sobre la normatividad que rige su territorio. Si algún invitado viola estas normas, la madre exige el respeto que merece, si no es escuchada por éste la madre lo despide sin demora, indicándole la puerta de salida.

Madre sombra:
La madre ha descuidado el propio jardín por estar cuidando el jardín de otros, o por el contrario ha permitido que su jardín sea invadido por otras identidades que ahora asumen las responsabilidades y el compromiso que a ella le competen.
Es permisiva cuando los invitados a su jardín violan sus normas, o simplemente no tiene claras estas normas, le falta compromiso y responsabilidad consigo misma, con su jardín y con las plantas a su cuidado, a veces subvalora su propia tierra, o se obsesiona con su labor, ahogando y asfixiando sus plantas. Su exceso de cuidados, en el fondo esconde su profundo temor y desconfianza. Es posesiva, celosa y castradora con sus hijos.

La abuela sabia

Patrona del otoño, la creatividad y la Magia

Palabras clave: Partera, tejedora, hechicera, bruja sabia, seductora, tejedora del buen sueño, desafiante del lado oscuro, chamana, sacerdotisa, mujer de oración.
Dirección: Oeste
Estación: Otoño
Fase de la luna: Luna menguante.
Animales totémicos: Serpiente, lechuza, grulla, gato, osa.
Energías dinámicas, fase de cambio: energías dirigidas hacia el interior.
Características asociadas: Corte, descenso, intuición, magia, introspección, retiro, destrucción, iniciación, sexualidad, deseo, locura, verdad, decaimiento, transformación, compulsión, creatividad, autodestrucción, oración. Iniciación de la virgen para convertirla en adulta, cerrar ciclos, conocimiento de los reinos ocultos, mundo interior, cambio, guía interior.
Arquetipos asociados: Morrigan, Lilith, Kali, Gorgona, Hécate, madrastra en los cuentos populares; Coatlicué, Kali, Baba Yaga, Nefthys, Ereshkigal, Hécate, Lilith y Cerridwen; brujas quemadas en la inquisición.
Tema: Cerrar un ciclo en paz, preparándonos para recibir el nuevo amanecer.
Misión del arquetipo: Dejar morir en paz lo que tiene que morir y orar por un buen renacimiento

Abuela luz:
La abuela es el otoño que se despoja de sus hojas secas sin resistencia, permitiendo que el viento se las lleve. Ella es el círculo de 13 ancianas que oran por la sanación del planeta y por el bienestar de las próximas siete generaciones. Mientras la abuela hace escuchar ante el mundo su sabia voz, la doncella –el lado luminoso del Ego- desciende al inframundo a encontrarse con su gemela oscura, -el lado sombrío de la propia identidad-. La abuela ora porque ese encuentro sea reparador y traiga como medicina el renacer de una doncella limpia, libre y renovada.

Abuela sombra:
La abuela sufre con cada hoja vieja que se desprende de su ser. Se culpa y se reprocha constantemente por los errores que ha cometido en el pasado, obsesionándose por comprender cada falta y repararla. Se vuelve compulsiva en su tarea de crear un mundo nuevo. Es autodestructiva cuando se encierra en ella misma, y cuando se relaciona con los otros es dominante, intolerante y “vampírica”. Su poder está desbalanceado, se le ha olvidado orar desde la compasión y el amor. Así la doncella se queda atrapada en el inframundo y no puede retornar a la esperada primavera.

La Diosa oscura

Patrona del cambio, la muerte y la regeneración

Palabra clave: Renacimiento.
Nombres asociados: Diosa madre, útero-tumba, vientre universal, reina de los ciclos vida-muerte-vida, Diosa negra, Señora del Mundo Subterráneo, fuente de la vida.
Arquetipos asociados: Kali, Hécate, Serpiente arcoiris, Isis negra, Gorgona, Ceridween, Ixchel, Coatlicué, Tlazolteotl, Bachué, Diosa Poesía, Las furias, Las Esfinges, Las Sirenas.
Fase de la luna: Luna nueva.
Animales totémicos: Serpiente, araña, lechuza, pantera, dragón.
Energías dinámicas: energías dirigidas hacia el interior.
Características asociadas: No manifiesto, gestación, cueva, unidad, origen, cambio, esquemas, universo, potencial espiritual, renacimiento, absorción, desenmarañar, instinto, oráculo, profecía, consejo, sabiduría, encuentro con la sombra, pivote, verdad interior.
Tema: La conexión con el origen no manifiesto donde el masculino y el femenino aún no se han separado. El retorno a la fuente de la vida y de la muerte, a la Gran Madre Universal donde Todo es Uno y Uno es Todo.
Misión del arquetipo: Confesarnos ante la Diosa madre, para obtener de ella muerte y renacimiento.

Diosa oscura Luz:
Descendemos a la oscuridad más profunda de nuestro Ser, más allá del bien y del mal. Sentimos, en el cuerpo, dónde se alberga la sombra, aceptamos que está ahí, que existe, permitiéndole expresarse plenamente hasta hacernos uno con ella. Con autoridad espiritual, invocamos la llama violeta de la transmutación pidiéndole que transmute la oscuridad en luz, el mal en bien, el dolor en amor, la confusión en claridad, el odio en compasión, lo negativo en positivo, los sentimientos, pensamientos o situaciones que nos hacen daño en sentimientos, pensamientos y situaciones que nos traigan salud, armonía, equilibrio y bienestar.


Diosa oscura sombra:
El descenso a la oscuridad nos consume, nos devora. De allí no salimos renovados ni renacidos sino desprovistos de nuestra energía vital. Hemos exorcizado aquello que nos hace daño, pero sin realizar la tarea completa, que siempre ha de concluir con el conjuro. Así, la sombra volverá a buscarnos una y otra vez, hasta que comprendamos el cambio que nos exige, hasta que dejemos de verla como una enemiga y comencemos a verla como una aliada, como la máscara de la Gran Diosa Madre que nos enseña de qué debemos cuidarnos, como un amenazador perro guardián que está al servicio de nuestra protección, y ante quien debemos imponernos con autoridad.


El héroe visionario

La búsqueda del buen sueño


Palabras clave: El visionario, el profeta, el caminante, el asceta, el inocente niño, separación del mundo, búsqueda de visión, ayuno ritual, dieta, purga, ensueño, imagen tutelar, meditación, el poder del silencio, la revelación, el iniciado.
Fase del ciclo del héroe: LA PARTIDA: la Llamada de la aventura, la negación al llamado, la ayuda sobrenatural, el cruce del primer umbral.
Arquetipos asociados: Buddha, El principito, Demian, los monjes zen, Frodo.
Tema: La búsqueda del buen sueño.
Misión del arquetipo: Distanciarse del mundo conocido, vaciar la mente y el cuerpo, exorcizar los malos sueños, las ilusiones y las pesadillas, recibir la revelación que conducirá al cumplimiento del buen sueño, hallar la imagen tutelar, guía del propio destino.

Héroe visionario luz:
Es quien responde a la llamada a la aventura, con desapego del mundo conocido, dispuesto a vaciarse por completo, dispuesto a ver todo lo que tenga que ser visto, dispuesto a oír todo lo que tenga que ser oído, dispuesto a recibir su visión por completo, dispuesto a morir y a renacer bajo la guía de su imagen tutelar. Dispuesto a encontrarse cara a cara con la Diosa oscura. Es el caminante, el profeta, el visionario.

Héroe visionario sombra:
Autoaniquilación, autosacrificio, autoflagelación, autodestrucción, cargar con todas las cargas de la humanidad, negación del mundo, hambre insaciable de conocimiento, curiosidad excesiva, el que pregunta demasiado, el que nada lo satisface, el explorador incauto, el codicioso. Su ambición de conocimiento lo lleva al padecimiento. Recibe una revelación y ya está pidiendo la siguiente, recibe un destello de su visión y ya está pensando en cómo se sentirá cuando logre ver el cuadro total. No está en el presente, vive siempre en el futuro.

El héroe chamán

La caza del buen sueño

Palabras clave: El que actúa y caza, técnicas chamánicas, el matrimonio sagrado interior, el hermafrodita, iluminación, trasfiguración, libertad.

Fase del ciclo del héroe: LA INICIACIÓN: el camino de las pruebas, la prueba suprema, la unión con la Diosa Madre del Mundo, la concordia con el Padre, el matrimonio interior, la propia divinización.

Arquetipos asociados: El cazador arcaico que avanza solitario en procura de la presa, el arrojado guerrero que se juega la vida mientras atraviesa la prueba suprema de su destino, el chamán que en medio de sus viajes extáticos recibe del Gran Misterio su propia medicina.

Animales totémicos: Jaguar, tigre, pantera.

Tema: La bendición de las flechas. El hallazgo de la propia medicina. La caza del alimento sagrado. La revelación del buen sueño.

Misión del arquetipo:
La caza impecable es transitar por el camino con corazón, pidiéndole al Padre que bendiga cada una de nuestras flechas y a la Madre que nos otorgue el alimento sagrado que nos corresponde. La propia medicina surge cuando en nuestro interior se ha dado el matrimonio sagrado, fruto del cual renace nuestro verdadero ser: el yo esencial, eterno, divino e inmutable que en realidad somos.

Héroe chamán luz:
El chamán es el cazador impecable. No caza para el yo sino para el nosotros. Cuando va de caza lo acompañan todas sus relaciones. Sabe que el enemigo más temerario reside en sus propias entrañas, comprende que el mundo exterior y el mundo interior son uno solo. Es un cazador compasivo, un guerrero cuya principal arma es el amor. Pide al Padre la bendición de sus flechas siempre antes de ir de caza y agradece siempre a la Madre por el alimento antes de llevar cualquier bocado a su boca. El padre y la madre contraen nupcias en su corazón. Al conocer su divinidad interior la propia medicina le es dada. El chamán la recibe aceptando la gran responsabilidad que ésta conlleva ante él y ante su pueblo.

Héroe chamán sombra:
El chamán es autodefensivo y autoafirmativo. Piensa que los ogros y demonios que combate están fuera de él, ignorante de que en realidad son el reflejo de su propias sombras. Se empeña en limpiar el mundo olvidándose de limpiar su corazón. Se olvida de pedir la bendición de las flechas al gran espíritu, cegado por su importancia personal cree que es él quien caza cuando en realidad tan sólo es un instrumento del Gran Misterio. Se olvida de dar las gracias a la Madre Tierra por todo lo que ha recibido de ella. Le teme y le huye al poder y a la verdad de la mujer, quien encarna la naturaleza femenina: Se niega a escuchar y a recibir el amor, la muerte y el renacimiento que sólo la Diosa Madre pude brindarle.

El héroe rey

El rey unificador

Palabra clave: Autogobierno
Valores principales: Autoridad. Justicia. Liderazgo. Gobierno. Poder.
Hazaña principal: El reinado del buen sueño.
Características asociadas: Regreso, resurrección, rescate, lucha en el umbral, la justicia prevalece, el reinado de la unión, compartir con el mundo la propia medicina.
Fase del ciclo del héroe: EL REGRESO. La negativa al regreso. La huida mágica. El rescate del mundo exterior. El cruce del umbral del regreso. La posesión de los dos mundos. Libertad para vivir.
Arquetipos asociados: Perseverantes jefes, reyes unificadores, grandes artistas cuya acción creadora está vinculada al mundo, Simón Bolivar, Ché Guevara, Manuel Quintín Lame, Nelson Mandela. Nezahualcóyotl, Pablo Neruda.
Animales totémicos y símbolos representativos: El Rayo. El jaguar. El arco iris. La corona de fuego.
Tema: El autogobierno. Reinar con justicia el desarrollo del buen sueño, en paz, unidad y armonía con todas las relaciones.
Misión del arquetipo: Regresar al mundo para compartir con toda la humanidad la propia medicina, bajo la guía, el consejo y la bendición del gran soñador. Portar la corona de fuego como símbolo de la comunión con el corazón del cielo y sus leyes divinas.

Rey luz:
El rey actúa más allá de las leyes humanas, ahí radica el carácter celestial de su heroísmo.
El enviado desciende para luchar con -o para reconciliarnos con- las fuerzas oscuras que aparecen en nuestro camino. Da a su vez las pautas con las que se pacta la convivencia en común. Nos llena de esperanza, nos alienta, nos guía. Enseñándonos a ver más allá de las apariencias, restituye la hermandad con todo lo existente. Esta podría ser una definición tradicional del Rey.
Su conocimiento no le basta para guiar a un pueblo entero, sino es capaz de reconocerse como eterno seguidor de un rey universal. Su voluntad no es sino cumplimiento y su condición no es intocable sino heroica. Nacido para una lucha pacífica y para la paz unificadora, el rey nos comparte la medicina de su buen sueño, trayendo paz, justicia y equilibrio a nuestro mundo.

Rey Sombra:
El rey tirano. Aquel que crea el caos y el terror mediante el abuso de poder que representa. Es injusto, arrogante y soberbio. Cree que es el único rey sobre la tierra, se ha olvidado incluso de escuchar los consejos de su Padre, el auténtico Rey. Ha colocado las leyes humanas por encima de las leyes universales y naturales que gobiernan todos los mundos, y cegado por su importancia personal impone su autoridad sin medida ni justicia sobre los demás. También puede darse el caso de un Rey sin corona, un Rey que es perseguido por la culpa, la vergüenza o el temor, por lo cual se abstiene de asumir el rol que le corresponde. Al evadir sus responsabilidades, cede su poder y su autoridad a otros, a quienes entrega su corona para que lo gobiernen a él y a sus sueños.

El Padre Principio

Principio masculino del universo

Palabras clave: Vacío, sol danzante, ensueño, luz de gracia, corazón del cielo, ley de origen, justicia divina, música celeste, sonido original, principio creador, Autoridad, orden, mandato, voluntad superior, obediencia, buen sueño, creador.

Arquetipos asociados: Shiva, Wankan Tanka, Chiminigagua, Tata Inti, Padre sol, gran espíritu, padre de familia.

Tema: La Ley del corazón. La voluntad superior.
La conexión con el Padre de nuestra familia interior; el cumplimiento de sus leyes o principios esenciales.

Misión del arquetipo:
Recibir la Autoridad del Padre interno en nuestro corazón.

Padre luz (padre amoroso): Creador, compositor, soñador, danzante, músico, canto, investigador, explorador.
El Padre Amoroso dentro de nosotros pone la matriz. Él protege, dirige, disciplina y nos da lo que debemos de hacer. El Padre Amoroso es también la ley. Él establece las reglas para el mismo, su contrapunto femenino y su yo- niño. Él establece el orden, la organización y la habilidad para gobernar de una persona. Él manifiesta la impersonalidad y ejercita el amor condicional.
El Padre Amoroso representa la ley de causa y efecto, el tiene la última palabra y es fiel a su palabra. Él es el aspecto del hombre que dice " tú recogerás lo que plantes ". " Tú haces lo que ganas". " Tú sacas la basura y ganas tu recompensa ". Su palabra clave es HACER, su función clave es DIRIGIR y su diálogo o palabra clave, TÚ. Nuestro arquetipo Padre Amoroso nos ayuda a funcionar efectiva y productivamente en el mundo, dándonos la dirección de lo que tenemos que cumplir y el poder, para conseguir llevarlo a cabo. Es el Padre Amoroso dentro de nosotros, quién acaba todo lo que empieza. El Padre Amoroso es el único arquetipo que no puede actuar solo. Para ser realmente amoroso, su amor condicional siempre tiene que estar en consonancia con el amor incondicional de la Madre Amorosa.


Padre sombra: Padre no Amoroso, Destructor, castigo, pago, autosacrificio, guerra, pide ser alimentado, pide sangre humana para aplacar la ira y guerra de los dioses. Cruel. Violento.

El Padre no Amoroso es la parte del no-yo que es tiránico. Opera a través del uso del poder del ego. Rechaza la sabiduría y el amor incondicional de la Madre Amorosa, y abandona su impersonalidad impersonal a su propio mecanismo de control del ego. Él se sienta como juez y controla a través de la crítica y la intimidación. Él condena a los demás para cumplir sus objetivos. Es el crítico interno que nos pone etiquetas, como estúpido sin valor, patético y ridículo. Es inconsistente, no fiable y arbitrario.


La doncella y el visionario

El héroe visionario y la doncella

Tema: La infancia de la semilla. La expresión plena de la propia búsqueda del buen sueño.

Propósito: Expresar el camino y el caminante, afirmar la identidad propia en el encuentro con los desconocido.

Fase del ciclo de la pareja sagrada: Expresión – búsqueda del buen sueño.

Héroe visionario: Encuentro con lo desconocido, llamado a la aventura, limpieza, búsqueda del sueño.
Doncella: Autoafirmación, expresión plena del ser, autoestima, identidad.

Héroe visionario y doncella luz:
Expresar la propia búsqueda, el propio camino, y la propia identidad en transformación.
El héroe visionario y la doncella se confiesan en la montaña ante el Gran espíritu, piden su buen sueño y reciben guía y orientación para cumplirlo en esta tierra.

Héroe visionario y doncella sombra:
El héroe visionario se autoaniquila y reprime lo que ve y siente en su viaje de autoexploración, la doncella se autocensura.

La madre y el chamán

Tema: La juventud de la semilla. La caza del camino con corazón.

Propósito: Sembrar la semilla en el jardín de un buen sueño compartido. Identificar los aliados del jardín del buen sueño. Identificar las relaciones nocivas. Cazar las trampas y los caminos engañosos. Con las flechas bendecidas seguir sólo el buen camino. Compartir la propia medicina.

Fase del ciclo de la pareja sagrada: Relaciones-medicina.

Chamán cazador: Propia medicina. Pruebas. Bendecir las flechas.
Madre: Relaciones. Nutrir, cuidar, dar vida. Ser bosque. Dar a luz a un sueño colectivo.

Madre y chamán luz:
Confiar la propia medicina a quienes crean en ella.
Unirse a otros que sueñan el mismo buen sueño.
La madre cuida, nutre y da vida a su propio jardín, el cazador busca y trae alimento saludable para ella y para el sueño que los une.

Madre y chamán sombra:
Confiar la propia medicina a quienes no creen en ella.
Forzar las relaciones para que los demás crean en la propia semilla o en el propio sueño. Controlar en exceso la labor de jardinería.
La madre abandona el jardín por estar pendiente en exceso de otros jardines, el chamán es infiel y caza alimento para otras jardineras y para otros jardines, que no son el suyo.

La abuela y el rey

Tema: La madurez de la semilla. El autogobierno y la autocreación del propio jardín.

Fase del ciclo de la pareja sagrada: Creatividad, guía y gobierno del jardín del buen sueño.

Misión de la pareja:
Liberar el temor y el control de los hijos. Adueñarse de la creación de la propia vida.
Portar la corona de fuego y liderar bajo el mandato divino la creación de un mundo nuevo.

Héroe gobernante (Rey): Gobierno. Liderazgo. Acción en el mundo exterior. Compartir la propia medicina con la tribu. Obediencia a ley de origen. Guía de la nueva humanidad. Comunión con el Padre.

Abuela hechicera: Creatividad. Transformación. Muerte y renacimiento. Cerrar ciclos. Introspección. Conocimiento de los reinos ocultos. Mundo interior. Oración. Cambio. Guía interior.

La abuela y rey luz:
La abuela crea un mundo nuevo en paz, armonía y unidad con todas sus relaciones, el rey gobierna con impecabilidad este nuevo mundo, obedeciendo a las leyes divinas y obrando siempre en beneficio de un nosotros.
Conviven juntos en un gran jardín compartido que ha nacido de su gran amor y que ahora expanden sin fronteras a todos sus hermanos al servicio de la evolución planetaria

La abuela y el rey sombra:
La abuela es dominante, manipuladora, autodestructiva e intolerante. El rey se ha vuelto soberbio, ambicioso e impaciente. Ambos viven en conflicto por demostrar quién tiene el poder sobre el otro. Ambos han olvidado el compromiso y responsabilidad que tienen con su comunidad. Ambos han abusado de su poder. Pero ninguno se atreve a reconocerlo.
Sometidos por el orgullo y la dureza caen en sus pozos y trampas mentales, y presos del aislamiento se alejan cada vez más el uno del otro. Ya no hay jardín, tan sólo laberintos.


La Diosa del amor

Patrona del amor, la sexualidad y las artes

Características asociadas: Sexualidad sagrada, iluminación orgásmica-espiritual, fertilidad, renacimiento, musa inspiradora, poética del amor, equilibrio interno de las polaridades solares-lunares, potencial erótico-amoroso, ascensión de la energía sexual, cantos sagrados, comunión con la Deidad, androginidad interna como símbolo del ser íntegro y total, encuentro y unión con el Yo Superior o Sí Mismo, estado de éxtasis e iluminación.
Arquetipos asociados: Venus, Afrodita, Oshun, Xochiquetzal, Sakti, Inanna, Ishtar, Cibeles, Asehrah.
Símbolos asociados: Serpiente, ave, serpiente alada, árbol sagrado.
Tema: La unión sexual-amorosa de la Pareja Divina interior durante la creación. El nacimiento de la androginidad interna.
Misión del arquetipo: Ascender la energía del fuego interno.

Diosa del amor Luz: El soñador y la jardinera se fusionan en una sola energía, de su unión sexual-amorosa nace el fuego interno del Ser íntegro y total. El canto de la Diosa del amor eleva este fuego interno hacia un estado místico de éxtasis e iluminación donde el yo corporal y el yo espiritual se hacen uno, experimentando la plena comunión con el cosmos y la naturaleza

Diosa del amor sombra: El encuentro sexual-creativo entre el soñador y la jardinera no es amoroso, sino violento, dramático y forzado. Se ha perdido el respeto hacia la energía sexual y se ha olvidado que el cuerpo es un templo sagrado que hay que honrar, proteger y adorar. El fuego que nace de la unión sexual es agresor, defensivo, violento, vengativo y celoso. El acto sexual es una pérdida, un desperdicio, de la energía vital.

domingo, 6 de diciembre de 2009

El héroe según Joseph Campbell

El héroe y el Dios

Joseph Campbell se dedicó desde muy joven a investigar la importancia de los mitos en el comportamiento individual y colectivo del hombre. Descubrió, haciendo un detallado estudio histórico de varias mitologías y religiones en el mundo, que existen temas comunes a todas ellas. Sus intuiciones fueron en gran parte inspiradas por el famoso psiquiatra C. G. Jung, quien creía que existen arquetipos en lo inconsciente colectivo. Los arquetipos constituyen una especie de memoria biológica común a todos los seres humanos. Los estudios de Campbell resaltaron la importancia de la figura del héroe en todas las culturas humanas de todos los tiempos. También elaboró la hipótesis de que el héroe pasa a través de ciclos, lo que constituiría el camino del héroe, con un patrón cultural común: separación – retiro, iniciación - entendimiento, retorno - vuelta a la sociedad y transformación de ésta. Estos ciclos fueron asimismo asimilados a aquellos de los chamanes y de los esquizofrénicos.

Campbell, luego de haber abandonado su tesis doctoral, debido a estar en desacuerdo con la línea rígida del mundo académico, comienza su carrera docente en 1934 en el Sarah Lawrence College, donde permanecerá por treinta y ocho años.
El planteamiento general de sus obras más conocidas, "El héroe de las mil caras" y "Las máscaras de Dios", consiste en señalar las significativas coincidencias observadas entre el simbolismo de los sueños y ciertos elementos característicos de los mitos. El autor efectúa una exposición ordenada de dichos elementos, que ilustra mediante profusas referencias a las mitologías de los grupos culturales más diversos. La partida, la iniciación, la apoteosis y el regreso son componentes esenciales de la aventura del héroe y se identifican una y otra vez en leyendas, tradiciones y rituales de todos los pueblos del mundo: en los mitos polinesios o griegos, en las leyendas africanas, en las tradiciones de los aborígenes norteamericanos, en los cuentos de hadas y aun en ciertos símbolos de las grandes religiones actuales.
Campbell indica la posibilidad de que estos sistemas simbólicos representen creaciones naturales de la mente humana -de ahí su difusión- y señala que la situación perturbada de la sociedad occidental en los últimos tiempos bien pudiera deberse al descrédito progresivo en que han caído las mitologías y a la racionalización sufrida por ellas, con lo cual las imágenes simbólicas se refugian en su lugar de origen --el inconsciente-- y el individuo aislado ha de enfrentarse a los dilemas que en un tiempo resolvían satisfactoriamente los sistemas mitológicos colectivos.

Como veremos, la aventura del héroe, ya sea presentada con las vastas, casi oceánicas imágenes del Oriente, o en las vigorosas narraciones de los griegos, o en las majestuosas leyendas de la Biblia, normalmente sigue el modelo de la Unidad nuclear arriba descrita; una separación del mundo, la penetración a alguna fuente de poder, y un regreso a la vida para vivirla con más sentido. Todo el Oriente fue bendecido por el don que les entregó Gautama Buda, su maravillosa enseñanza de la Buena Ley, así como el Occidente lo ha sido por el Decálogo de Moisés.
Los griegos referían la existencia del fuego, el primer soporte de la cultura humana, a las hazañas trascendentes de su Prometeo, y los Romanos, la fundación de su ciudad, centro del mundo, a Eneas, después de su partida de la Troya derrotada a través de su visita al pavoroso mundo de los muertos. En todas partes sin que importe cual sea la esfera de los intereses (religiosa, política o personal), los actos verdaderamente creadores están representados como aquellos que derivan de una especie de muerte con respecto al mundo y lo que sucede en el intervalo de la inexistencia del héroe, hasta que regresa como quien vuelve a nacer, engrandecido y lleno de fuerza creadora, hasta que es aceptado unánimemente por la especie humana.

Típicamente, el héroe del cuento de hadas alcanza un triunfo doméstico y microscópico, mientras que el héroe del mito tiene un triunfo macroscópico, histórico-mundial. De allí que mientras el primero, que a veces es el niño menor o más despreciado, se adueña de poderes extraordinarios y prevalece sobre su opresores personales, el segundo vuelve de su aventura con los medios para lograr la regeneración de su sociedad como un todo. Los héroes tribales o locales, como el emperador Huang Ti, Moisés y el Azteca Tezcatlioca entregan su dádiva a un solo pueblo: los héroes universales, como Mahoma, Jesús, Gautama Buda, traen un mensaje para el mundo entero.

El ciclo cosmogónico se presenta con asombroso paralelismo, en los escritos sagrados de todos los continentes, y da a la aventura del héroe un giro nuevo e interesante porque ahora aparece que la peligrosa jornada es una labor no de adquisición sino de readquisición, no de descubrimiento sino de redescubrimiento. Se revela que las fuerzas divinas buscadas y poderosamente ganadas han estado siempre dentro del corazón del héroe. Él es el “hijo del rey”, que ha llegado a saber quién es; de aquí que haya entrado al ejercicio de su propia fuerza, “hijo de Dios” que ha sido enseñado a apreciar cuánto significa ese título. Desde este punto de vista el héroe es el símbolo de esa divina imagen creadora y redentora que está escondida dentro de todos nosotros y sólo espera ser reconocida y restituida a la vida.
“Porque aquel que se ha convertido en muchos, permanece Uno solo, indivisible, pero cada una de sus partes es toda de Cristo”, leemos en los escritos de San Simeón el joven (949-022 d.c). “Lo vi en mi casa –sigue el santo- entre todos los objetos diarios apareció Él inesperadamente, se unió y se confundió inefablemente conmigo; se unió a mí sin que hubiese cosa alguna entre nosotros, como el fuego al acero y la luz al cristal. Y Él me hizo como fuego y como luz. Y yo me convertí en aquello que había visto y contemplado desde lejos. No sé como relataros este milagro... Soy hombre por naturaleza y Dios por la Gracia de Dios”.
Una visión comparable a esta se describe en el Apócrifo Evangelio de Eva. “Estaba yo en un alto monte y vi un hombre gigante y otro raquítico. Y oí así como una voz de trueno. Me acerqué para escuchar y me habló diciendo: “Yo soy tú y tú eres yo; donde quiera que estés allí estoy yo. En todas las cosas estoy desparramado y de cualquier sitio puedes recogerme, y, recogiéndome a mí, te recoges a ti mismo”.
Ambos, el héroe y su Dios último, el que busca y el que es encontrado, se comprenden como el interior y el exterior de un solo misterio que se refleja a sí mismo como un espejo, idéntico al misterio del mundo visible. La gran proeza del héroe supremo es llegar al conocimiento de esta unidad en la multiplicidad y luego darla a conocer.

"La primera misión del héroe es retirarse de la escena del mundo de los efectos secundarios, a aquellas zonas casuales de la psique donde residen las verdaderas dificultades, y allí aclarar dichas dificultades, borrarlas según su caso particular (o sea, presentar combate a los demonios infantiles de cada cultura local) y llegar hacia la experiencia y la asimilación no distorsionada de las que C. G. Jung ha llamado "imágenes arquetípicas".

La Diosa Triple por Miranda Rey

Por Miranda Rey
De su libro LUNA ROJA

La imagen prehistórica de la fuente de la vida era la de una Diosa que simbolizaba tanto el útero transformador como las dinámicas fuerzas generativas que dieron origen al universo y a todas las formas que lo habitan; se creía que era la invisible e ininterrumpida fuerza vital del cosmos y que su cuerpo representaba la creación.

El ciclo lunar y sus fases constituyeron la expresión de esta imagen: la diosa estaba presente en los tres aspectos luminosos de la luna como una trinidad de crecimiento, fructificación y posterior deterioro que reflejaba tanto el ciclo de las estaciones como el de la vida, mientras que la diosa invisible era la fase oscura de la luna, el útero, la continua fuente de vida que no se puede ver. Así, las representaciones posteriores de la diosa de la luna la mostraban como una trinidad en lugar de incluir sus cuatro aspectos, no porque se desconociera la fase oscura, sino porque se trataba de un aspecto que el ojo humano no podía ver, como la luna nueva. Esta diosa era la oscuridad de lo invisible y lo impalpable, la fuente de la vida y el potencial, y encarnaba la conciencia pura que se encuentra detrás de la trinidad de luz; su oscuridad era la esencia de la totalidad del ciclo, ya que las fases luminosas no se podían ver si no era en relación a la oscuridad.

Luego la imagen de la diosa de la vida y la muerte, la oscuridad y la luz –reflejo de la luna y su ciclo-, se dividió en dos: por un lado existía la diosa oscura de las energías destructivas y de la muerte, y por otro la de las energías generativas y la vida. La imagen femenina de la muerte y la destrucción dejó de estar relacionada con la idea compensadora del regreso al útero universal con la finalidad de renacer, y en consecuencia el ciclo lunar de la vida, la muerte y el renacimiento perdió su continuidad, y como resultado la imagen de lo divino femenino se polarizó entre la resplandeciente diosa de la vida y la aterrorizante diosa del submundo, portadora de la muerte.

Las poderosas energías destructivas y la fuerte sexualidad que experimentan las mujeres durante sus ciclos menstruales se fundieron en la imagen de las diosas de la guerra, ávidas de sangre; se ignoró el lado creativo de estas energías y sólo prevaleció la imagen salvaje, sexual y sanguinaria de diosas como Ishtar, Sekhmet y Morrigan, y con el paso del tiempo hasta la acogedora madre de la muerte comenzó a considerarse perversa debido a su asociación con la destrucción injustificable y cruel. Y así el binomio “sexo y violencia” sigue vigente en la sociedad moderna: está presente en gran cantidad de películas y libros, en las violentas violaciones que sufren muchas mujeres. La imagen original, en la que la sexualidad creativa y la muerte se entrelazaban, se ha distorsionado terriblemente: si se analiza a la Destructora –portadora del cambio- desde una perspectiva lineal, resulta atemorizante; pero si la vida y la muerte se entienden como un ciclo continuo, entonces la Destructora se transforma en la senda que conduce hacia una nueva existencia y un nuevo crecimiento.

A pesar de que la mitología suele limitar los distintos aspectos de las diosas catalogándolas simplemente como “buena madre de la vida” o “aterradora diosa de la muerte”, sus imágenes aún reflejan vestigios de la totalidad del ciclo lunar. Por ejemplo Hécate, diosa griega de la luna nueva, era la reina de las brujas y representaba la muerte, y por simbolizar asimismo la fase menguante, era patrona de la adivinación, los sueños y la magia; encarnaba aquella fuerza que proviene de la oscuridad interior y genera las visiones, las compulsiones, la inspiración extática y la locura destructiva, y como era la reina de los muertos empuñaba la antorcha de la regeneración y el renacimiento. Sin embargo en ciertos relatos Hécate llevaba una cinta de luz alrededor de la cabeza y era bondadosa: fue ella quien se apiadó de la apenada Démeter después del rapto de Perséfone.

Era una imagen triple que se veneraba especialmente en momento críticos: de hecho, cuando nos encontramos frente a una encrucijada, sólo podemos ver tres de los cuatro caminos que podemos seguir –que simbolizan las cuatro fases de la luna- pues la cuarta opción siempre queda oculta bajo nuestros pies.

Por otro lado Atenea, diosa virgen de la sabiduría y el intelecto, también revela su aspecto oscuro. La cabeza de Gorgona estaba íntimamente relacionada con ella, y por esta razón su retrato aparecía en el escudo o en el aegis de esta diosa. Según la leyenda Gorgona era Medusa, una mujer que tenía serpientes en lugar de pelo, cuya mirada mortal convertía a los hombres en piedra; además su sangre tenía el poder de matar o renovar, dependiendo de la vena de la que proviniese. El hecho de que tuviera la cara rodeada de serpientes –asemejándose a la vulva- la convirtió en símbolo de la sexualidad, la regeneración, la creación, la renovación y la muerte. Atenea también aparecía retratada como una lechuza, así que además se la asociaba con la muerte y los poderes proféticos.

Un tema recurrente en la mitología es el descenso de una diosa al reino de los muertos para volver a traer la vida y el conocimiento, imagen que refleja el ciclo de las estaciones, el de la luna y el de la mujer. En la leyenda griega, Perséfone –hija de Démeter, diosa del trigo- fue raptada y llevada al submundo contra su voluntad. En su terrible dolor, su madre despojó al mundo de la fertilidad y el crecimiento hasta que Perséfone apareciese, pero la joven sólo podía regresar completamente sino se apropiaba de nada que perteneciese al submundo; al caer en la tentación de comer algunas semillas de granada no cumplió con esa condición, así que sólo se le permitió volver con su madre siempre y cuando regresase al submundo una vez al año.

Démeter simbolizaba el trigo, mientras que Perséfone, o Kore, era la Doncella de esa planta, su semilla. La historia refleja el principio de unidad que presenta el ciclo de la luna, donde hija y madre tienen la misma naturaleza: por eso cortar el trigo y “darle muerte” no significaba eliminar aquello que lo hacía crecer, sino que se trataba simplemente de un proceso necesario para permitirle volver a la vida. Perséfone –el grano del trigo- permanecía en el submundo hasta que renacía en la primavera, y durante esa época del año era la reina de los muertos.
El descenso de Perséfone también puede considerarse como un reflejo del ciclo femenino y el de la vida: una vez al mes, en la fase menguante de su ciclo, las mujeres se “retiran” para reposar en la oscuridad de la menstruación. Perséfone, al igual que Eva, coge el fruto carmesí de la menstruación y queda unida a un ciclo de introspección, renovación de energías y descenso al submundo. Arriba, en el mundo exterior, Démeter hace que las energías de la fertilidad se retiren y hagan llegar el invierno, y así refleja la armonía que existe entre el ciclo femenino y el de la tierra. Durante la menstruación la mujer retira sus energías del mundo exterior y se concentra en su interior, facilitando su propio crecimiento y comprensión con el fin de aplicar ese conocimiento en su vida cotidiana; en relación con las estaciones del año, tanto Perséfone como la mujer que está menstruando están atravesando el invierno, momento en que repliegan sus energías fértiles. Para una doncella, el primer descenso a la oscuridad es necesario para convertirse en madre; los descensos sucesivos que tienen lugar todos los meses permiten que la mujer vuelva a albergar en su interior la parte más joven de sí misma, para poder dar inicio a la vida otra vez. Acompañar cada mes a Perséfone significa descender al submundo del subconsciente, acercarse a la fuente de la vida y la conciencia y dar sentido y armonía a la vida.

El símbolo del andrógino, según Analía Bernardo

Analía Bernardo


Por Analía Bernardo, de su libro "Deirdre, la Diosa del Amor"

Buscar la "media naranja" y con ella unirse para completarse es una popular metáfora del amor de pareja cuyo origen se remonta al mito del andrógino bisexual dividido. Según esta metáfora pensamos que el género femenino posee características lunares, sensibles, pasivas; y el masculino las activas, solares e intelectuales. Y cuando una mujer activa alguna energía solar decimos que se “masculiniza” y cuando el varón activa la lunar se “feminiza”, para obtener una imagen interna andrógina integrada por las dos polaridades.
Históricamente, las mujeres hemos proyectado sobre los varones potencialidades físicas, psíquicas y espirituales propias que no eran reconocidas, ni podían desarrollarse en los estrechos roles femeninos que el patriarcado nos adjudicó durante tanto tiempo. De ahí, las confusiones que aún se producen cuando creemos que adquirimos actitudes masculinas ajenas a la feminidad pero necesarias para desenvolverse en el mundo del trabajo o la profesión.
Psicólogas neo-junguianas, como Jean Shinoda Bolen, han reformulado la teoría de Carl Jung sobre el “ánimus masculino” de la mujer y el “ánima femenina” del varón que el psicólogo suizo creo para expresar la androginidad interna en cada persona. Estas psicólogas indican que las mujeres poseemos energías psíquicas solares netamente femeninas que activadas y utilizadas como parte integrante de la psiquis hacen de cada mujer una persona pensante, autónoma y asertiva. En este sentido, el ánimus en la mujer más bien representaría una imagen patriarcal internalizada, o bien conductas masculinas patriarcales que las mujeres adoptamos para ser aceptadas en ámbitos profesionales, intelectuales, religiosos, científicos, etc.
Por otro lado, las energías lunares no siempre son reconocidas en toda su magnitud. Las mujeres que las expresaron abiertamente fueron perseguidas y consideradas peligrosas brujas o incurables locas. Lo lunar posee aspectos muy profundos de vinculación con el inconsciente, donde la intuición, las emociones y las percepciones no racionales son algo más que una sensiblería fugaz e impalpable. Al reflexionar sobre la cualidad de “La Estrella” matutina y vespertina que Inanna, Ishtar y Al Zuhara poseen, la psicóloga junguiana Silvia Brinton Perera expresa que la Diosa actuaba en las regiones intermedias, simbolizando el pasaje por las fronteras y los cruces; la creatividad y el cambio; las dichas y las dudas que acompañan a una conciencia flexible, juguetona, no rígida ni fija (1). Con esta cualidad de la estrella venusina las energías solares y lunares interactúan y se equilibran.
Haciendo estas correcciones, advertimos que la androginidad de la pareja Diosa-Dios es mejor apreciada cuando reconocemos que por separado ambas deidades no son mitades sino seres completos; cada uno con autonomía y poder. Los mitos y símbolos de la Diosa del Amor que analizamos así lo confirman, y como vimos, el arquetipo femenino no sólo es lunar, también es solar, consciente de lo que quiere y de lo que busca. La Diosa es cortejada por el amante pero también ella lo corteja y atrae con la luz de su ser íntegro.
Por su parte, el Dios amante no es un impotente carente de arte y sensibilidad, tampoco un machista violento; sino un ser con el potencial masculino a pleno, rico en posibilidades. Cuando ambas totalidades se encuentran la vida en todas sus dimensiones florece, crece y madura. Este hierosgamos, al igual que la metáfora de la androginidad, suponen al principio, el equilibrio interno de las polaridades solares-lunares en el ser femenino y en el masculino para luego ampliar la metáfora del andrógino en la fusión amorosa y mística de ambos. Insistimos en señalar que el aspecto solar de la Diosa -y de la mujer- no es un atributo masculino adquirido, sino que conforma junto al lunar su esencia femenina arquetípica.
Que Deirdre, Lakshmi o Afrodita manifiesten aspectos solares y sus amantes los lunares no invalida la totalidad de cada uno. En el mito se ha resaltado un aspecto para expresar la conjunción de las polaridades. Para Mircea Eliade la androginidad significaba mucho más que la coexistencia de los dos sexos en un solo ser. Era una fórmula arcaica para expresar la totalidad: la coincidencia de muchos o de todos los diferentes complementarios. Para este investigador la androginidad con la que eran representados Cibeles, Dioniso, Afrodita o Adonis expresa que la vida brota de una totalidad, de una deidad completa en sí misma sin dejar de ser particularmente femenina o masculina. Las deidades agrícolas eran fuentes de sacralidad y de poder y su androginidad las confirma como tales. De esta manera, tanto el hierosgamos de la pareja divina como la androginidad de las diosas y dioses por separado, se vuelve una fórmula general para expresar autonomía, fuerza y totalidad. Decir que una divinidad es andrógina, expresa Eliade, equivale al ser total (2).
El andrógino que tantas tradiciones místicas han representado con una pareja de dioses integrando un mismo cuerpo se refiere no sólo a las relaciones y vínculos posibles entre mujeres y varones. Expresan un proceso interno de búsqueda, encuentro y unión con el Yo Superior o Sí Mismo, según la expresión junguiana. El Yo Superior permanece temporalmente oculto a la conciencia ordinaria de la persona recluido en el inconsciente, generalmente enmascarado o distorsionado por la impactante presencia de la Sombra. Pero atravesados los desafíos exigidos por la Sombra a través alguna práctica chamánica o psicológica-espiritual, la conciencia comulga con el Yo Superior y la persona experimenta una nueva integración en su ser. La percepción del Yo Superior no siempre tiene que estar simbolizada con la bisexualidad andrógina. Para las mujeres, por ejemplo, el encuentro de la conciencia con el Yo Superior puede identificarse con la imagen de la Madre-Hija arquetípica o con las diosas gemelas. Para Brinton Perera, el retorno de la Diosa a la conciencia femenina significa esta vinculación con el Yo Superior, que es el centro regulador de la personalidad y el arquetipo de totalidad.


Sobre la Autora

Analía Bernardo nació en Mendoza en 1958. Es docente, periodista y escritora. Participa del movimiento de la Diosa en Argentina, se formó con Ethel Morgan quien fue pionera de la espiritualidad femenina en Argentina. Desde hace una década enseña la tradición de la Diosa y de los arquetipos femeninos en talleres presenciales y a distancia como son “La Triple Diosa en cada mujer”, “La Sabiduría de los Sueños”, “Arquetipos y Estereotipos Femeninos”, “Mitos y Relatos para mujeres”, “La Sangre Femenina” junto a Myriam Wigutov. Ha publicado artículos, ritos y poemas sobre lo Sagrado Femenino con mirada de género en La Barca, Mithos, Con-Spirando, El Caldero, Milenia, La Tertulia, La Morada, Mujeres de Empresa, en el suplemento Triple Jornada y Las 12 y en el portal Agenda de las Mujeres, la Agenda de las Mujeres 2000, 2001, 2002, 2003 y 2004 (edición gráfica), la Arboleda de las Hijas de Gaia y El Círculo de Mujeres, entre otros sitios de internet. Y es autora de otros libros digitales: “Eurínome, la Diosa Creadora”, “Deirdré y la Diosa del Amor”, “Esfinge, Gorgonas y Sirenas, las desafiantes del lado oscuro” y “Diosas y Chamanas, orígenes de las Brujas”. Como bruja urbana y facilitadota de lo Sagrado Femenino trabaja con las diosas de la Cuaternidad Femenina presentes en el ciclo menstrual, en los sueños, utiliza varios tarot y juegos de cartas para descubrir los arquetipos guías. Para comunicarse con ella o solicitar sus libros: analiabernardo@yahoo.com